La inteligencia emocional es un término muy de moda que se escucha ciertamente por todas partes y que posiblemente todos nos hayamos planteado mejorar. Además de esto, por supuesto, es algo que nos encantaría enseñar a nuestros hijos. Sin embargo, a pesar de ser un término muy de moda, todavía no hay métodos infalibles para enseñar a los chicos esa inteligencia emocional que tanto echamos en falta a veces.
Tanto la experiencia en terapia como la investigación demuestran que es más fácil aprender algo nuevo sobre la base de otro esquema mental que ya tengamos aprendido, por ello los cuentos suponen una herramienta sumamente útil en el trabajo de la inteligencia emocional, puesto que llevan a la persona a imaginar o rememorar una experiencia vivida, lo que genera cierto tipo de emociones (la reacción que suele tenerse en esos casos, las emociones que otros pueden sentir, etc.) que pueden extrapolarse luego a situaciones muy similares. En ese momento se produce un «insight» o «revelación interior» en el que vemos muy claro lo que pasa en ciertas ocasiones (lo que hacemos nosotros, cómo es normal que reaccionen los demás, etc.).
El trabajo que ofrezco en esta línea consiste en diseñar y estructurar sesiones de cuentacuentos en los centros educativos que así lo soliciten.
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