Mejor no busques a nadie

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Hace un tiempo (más o menos largo) que te sientes sol@, tienes ganas de sentar la cabeza, quizá tener hijos, quizá recorrer el mundo con alguien o tan solo compartir la mantita y las series de Netflix. Sea por la razón que sea te gustaría tener pareja y de fondo tienes al córtex prefrontal analizando cuan película futurista a cada persona que se te cruza: 17 milímetros de alegría, 15 centímetros de belleza, 30 metros de miedos.

Una historia detrás de otra… siempre pasa algo. Has probado de todo: las clases de salsa, el gimnasio, las excursiones de senderismo, las noches en la discoteca, las redes sociales de parejas, el amigo o la amiga que te insiste, etc.

Y el caso es que a veces esa búsqueda te gusta, es incluso adictiva. Otras veces es frustrante.

Lo repito: mejor no busques a nadie.

Conviértete en alguien “enamorable”. Construye dentro de ti el imán que atraerá a quien necesitas.

Esto, que suena tan a psicología new age, tan rozando lo esotérico, es la única máxima que te asegurará el éxito de cualquier relación. Lo desgranaré lentamente:

Eres una máquina futurista de analizar candidat@s, genial. Supongo que no verás a nadie perfecto de entrada, que hay gente más soportable y gente más insoportable, que otros te parece que están tarad@s, personas encantadoras con pareja, aprobados raspadillo y candidatos TOP por los que no consigues sentir nada. Repito, genial. Ahora viene lo bueno: resulta que TÚ TAMBIÉN ERES SU CANDIDAT@

¿Te parece que has perfeccionado suficiente tu perfil? Hablando menos fríamente ¿has repasado y superado tus miedos? ¿Revisas de vez en cuando tus reacciones emocionales? ¿Expandes tus límites personales? ¿Viajas? ¿Realmente tienes la mente tan abierta como crees? ¿Cuánto de a menudo discutes? Y un largo etc. de preguntas que en realidad se compendian en una sola ¿Trabajas para ser más feliz?

Todo el tiempo, motivación y energía mental (hablo de obsesiones, preocupaciones, desvelos, etc.) que empleas en la búsqueda de pareja es tiempo, motivación y energía que restas de ese trabajo personal. Sobre todo porque nos solemos enredar en relaciones que queremos que funcionen sin pararnos a mirar si están funcionando bien los componentes que la integran.

El trabajo personal es indispensable.

Serás más feliz.

Y la felicidad atrae.

Conviértete en alguien “enamorable”, alguien que sonríe a menudo, que se enfada poco, que mantiene la calma, que sabe escuchar, alguien que se quiere a sí mismo y sabe poner límites, que emana autenticidad, que sabe lo que quiere, que cuida su alimentación, su cuerpo y en general toda su mente. Conviértete en alguien con quien sea maravilloso pasar el tiempo. Prende la luz que llevas dentro y brilla.

Entonces, cuando todos puedan verte, ESA persona simplemente APARECERÁ.

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