«Si él cambiara…» «Si ella no fuera así…»

«Mi vida sería mucho mejor si él o ella cambiara»
«Sería más feliz si esta o aquella persona dejara de hacer esto o aquello»
«Si mi pareja me atendiera un poco más yo me sentiría más segur@»
«Quiero que mi padre entienda que yo soy así»

¿Cuántas veces hemos escuchado o pronunciado este tipo de frases? ¿Cuántas veces deseamos que los demás cambien para que nosotros seamos más felices? Quizá te hayas dado cuenta ya de que esas otras personas con las que tienes el conflicto también tienen un deseo parecido (que tú cambies) y te digan cosas como «lo que quiero es que me entiendas» o «si haces eso yo estoy mal» etc.

Se necesita un cambio, lo tenéis claro, pero ¿quién empieza? Ambos estáis esperando a que el otro dé el primer paso, es más, quizá pienses que tú no debas dar ningún paso. Sin embargo, te propongo que imagines lo siguiente: vas al mercado y le pides al tendero un kilo de tomates. El tendero te lo dará inmediatamente, porque sabe que recibirá de tí la remuneración que quiere. ¿Nos hemos fijado qué ocurre primero? ¿Le damos antes el dinero y él nos da la bolsa? ¿o nos da la bolsa y luego le damos el dinero? Poco importa, ¿vedad? ambos sabemos lo que el uno espera del otro porque se lo hemos pedido y luego le damos al otro lo que nos corresponde dar. Ahora imaginemos que llegamos al puesto de verduras y tenemos la siguiente conversación con el tendero:

– Quiero un kilo de tomates.

– Sí, pero yo quiero que me los pagues primero.

– ¿Qué pasa? ¿No confías en mí?

– Sí, pero es que para darte los tomates tú debes pagarme primero.

– Pues yo creo que no, que debes darme primero los tomates y entonces yo te pagaré.

– No no, eso no es así, estás equivocado.

– Ah no, yo creo que eres tú el que tiene que darme a mí los tomates, de toda la vida ha sido así, de hecho en el puesto de al lado es así.

– Muy bien, vete al puesto de al lado.

– Es que allí no venden tomates.

– Entonces págamelos primero.

Y así podríamos continuar en una conversación absurda  sobre quién tiene que dar primero algo de sí mismo.

En cualquier relación humana siempre tenemos la oportunidad de ser nosotros los que demos el primer paso en el proceso de cambio, siempre podemos ser nosotros los primeros en pedir a los demás claramente lo que necesitamos y en preguntar qué es lo que ellos necesitan.

Lo importante no es el orden, sino la voluntad de cambio.

quieroquecambie

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